| |
Un Ser
Viviente
para ESCUCHAR ...haga
clic aquí...
Cuando Dios creó el reino
vegetal dijo: “Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé
semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género”. Cuando creó a
los animales que vuelan, a los acuáticos y por último a los animales
terrestres, dijo: “Produzca la tierra seres vivientes según su
género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su
especie”. Pero cuando se trató del hombre, dijo: “Hagamos al
hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los
peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la
tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”
(Génesis 1:11-26).
Dejemos discutir a los
científicos evolucionistas acerca de la historia de las especies, y
recordemos que la Escritura afirma que Dios creó a todos los animales y
que el hombre fue creado como un ser aparte. El versículo 7 del
capítulo 2 especifica: “Fue el hombre un ser viviente”. Ese
ser (o alma viviente) es diferente de los animales (v. 20): la
materia, terrestre, común al hombre y a los demás seres vivientes,
recibe aquí un soplo divino especial que le da facultades diferentes a
las de los animales, reflejo de ciertos atributos divinos. Cuando la
materia vuelve a la tierra, el espíritu del hombre vuelve “a Dios que
lo dio” (Eclesiastés 12:7).
De esa relación peculiar que
existe entre el hombre y su Creador nace una responsabilidad moral; y
aunque el hombre pecador la rechace, no puede ser anulada.
para COMENTARIOS ...haga
clic aquí...
|
|