| |
Las
Profundidades del Océano
para ESCUCHAR ...haga
clic aquí...
En su aldea Billy era conocido
por su inclinación inmoderada hacia el alcohol. Cierto día oyó el
Evangelio y recibió a Jesucristo como su Salvador personal. Ahora,
liberado de la esclavitud del alcohol, no le avergüenza hablar de su
felicidad a todo el mundo. Lee la Biblia como la carta que Dios envió a
los hombres, y no deja de maravillarse.
Un día se enteró de que el océano
puede alcanzar profundidades hasta de once mil metros. Entonces exclamó:
–Es maravilloso, la Escritura dice que Dios echó todos mis pecados en lo
profundo del mar. ¡Es, pues, evidente que jamás se podrá volverlos a
hallar, ya que el océano es tan profundo!
Sí, Dios jamás se acordará de los
pecados de quienes creyeron en el Señor Jesús, pues gracias a su obra en
la cruz, son perdonados. Cuando acudimos a Jesús, a menudo
experimentamos un gozo y una paz intensas.
Luego pasan los años y quizá nos
dejamos invadir por las preocupaciones, e incluso volvemos a hablar de
faltas antiguas ya confesadas. Recordemos siempre que Jesús llevó todo
el peso de nuestra culpabilidad. No debemos andar cargados a causa de
nuestros pecados.
Con una fe renovada, aceptemos el
perdón de Dios. Entonces podremos exclamar con agradecimiento y gozo:
“A ti (Dios mío) agradó librar mi vida del hoyo de corrupción;
porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados” (Isaías
38:17).
para COMENTARIOS ...haga
clic aquí...
|
|