| |
Guardado de una recaída (2)
el
Devocional Hablado
Como contamos ayer, después de años de dependencia del opio, Lungh Singh fue
liberado por la fe en
Jesucristo.
Pero sus amigos aún debían ayudarle. Una noche, cuando todos dormían,
Singh sintió nuevamente calambres en el estómago. Fue hasta la puerta y miró a su
alrededor: no había nadie. Oyó una voz interior que le decía: –¡Es tu última
oportunidad, toma opio! ¡Rápido! Pero su conciencia le suplicaba: –No, Singh, no
lo hagas. Confía en el Señor. Llama en seguida para que un cristiano venga a
ayudarte. Singh vaciló, pero la voz volvió a insistir: –Sólo un poco de opio,
venga, nadie lo sabrá… Entonces Singh cedió a la tentación…
Muy sigilosamente salió y se dirigió a la casa del revendedor. De repente
un soldado irrumpió. Singh permaneció petrificado de miedo, había olvidado que
era hora del toque de queda. El soldado pensó que era un borracho y le dijo:
–¿Qué hace afuera? Usted tomó demasiado y en este estado tendría que estar en la
cárcel: –No, no estoy borracho, estoy
enfermo.
El soldado le ordenó que volviese a su casa. Singh volvió sobre sus
pasos, avergonzado, pero consciente de que el Señor lo había detenido enviando al
soldado para cortarle el
paso.
Mas la lucha no había terminado. Muchos días Singh siguió sufriendo
dolores que terminaron por disminuir. Singh, con la ayuda del Señor, no tocó
nunca más el opio. Fielmente dio testimonio de su Salvador, su Libertador.
|
|