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¿La vida eterna es un sueño?
En un diario se podía leer un corto artículo titulado: «La vida eterna sigue
siendo un sueño». El argumento del artículo era que los científicos pensaban en
la posibilidad de que algún día el promedio de la edad del hombre alcanzara los
100 años, pero que no se podía contar con mucho más.
Sí, en esta tierra donde todo perece, la vida eterna es ciertamente un
sueño, y esto tiene su razón de ser: cuando Dios creó al hombre, lo puso en
condiciones favorables para que pudiera tener una vida feliz en la tierra. Pero
Adán y Eva desobedecieron al único mandamiento impuesto: comieron el fruto
prohibido. No salieron victoriosos de la prueba de la
obediencia.
Dios les había advertido, y la muerte entró efectivamente en sus vidas.
Desde entonces el pecado es el gran enemigo del ser humano. Pablo escribió a los
romanos (5:12): Como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el
pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos
pecaron. Sin embargo, ¡existe la vida eterna! Dios halló una salida a esa
desesperante situación.
La Biblia nos asegura que mediante la fe en Jesucristo, el Hijo de Dios,
cada persona puede recibir una vida nueva e imperecedera. Pero, para recibirla,
debemos reconocer que hemos pecado, que somos pecadores, y confesarlo a Dios
personalmente. Entonces Dios nos da la vida eterna, una vida que continuará en el
más allá, después de que hayamos dejado esta tierra.
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