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Total cambio de vida
Un hombre que no hallaba salida a su vida insípida y tediosa supo, a través de
unos amigos de su juventud, que Jesucristo otorga una nueva vida a aquel que lo
desea verdadera y sinceramente. Esto llamó su atención. Él mismo cuenta lo
siguiente:
«Una noche, en una discoteca, fui nuevamente consciente de mi problema y
salí en el silencio de la obscuridad. Pensé en lo que me habían dicho de
Jesucristo y, a pesar de mis dudas, oré pidiéndole que me ayudara y que le diera
un sentido a mi vida. Sin embargo, todavía pasaron seis meses después de este
suceso hasta que yo estuve dispuesto a reconocer ante Dios cada uno de mis
defectos: mi egoísmo, cinismo, maldad, miseria espiritual, orgullo, mi propia
justicia, codicia, amargura, temor… en resumen: todos mis falsos
dioses.
Con esto cayó mi máscara y me hallé desnudo y humillado ante el Creador
del Universo. No tenía nada bueno en mí que pudiera darle: esto es una
humillación difícil de
soportar.
Sin embargo, solamente esta total entrega de mi antigua vida a un Dios,
hasta entonces casi desconocido, hizo que Jesucristo, quien murió por todos mis
pecados en la cruz, me diera la vida eterna. Él, el Hijo resucitado del Dios
viviente, me dio esa paz que yo había buscado vanamente hasta entonces. Para mí
era incomprensible que yo pudiese entregar a Jesús toda mi basura y que él, a
cambio, me otorgase su amor y la vida eterna».
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