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Hoy estarás conmigo en el paraíso (2)
el
Devocional Hablado
La segunda frase de Jesús en la cruz es una promesa de salvación hecha por el
Juez supremo a un acusado. No es un perdón temporal, sino la paz eterna; no es la
vida que sigue en la tierra, sino el reino de Dios y la resurrección para una
nueva vida en el
cielo.
Al principio, los dos malhechores crucificados con Jesús lo
insultaban.
Luego uno de ellos cambió de actitud. Reconoció su culpabilidad y dio
testimonio de la inocencia de Jesús, diciendo lo siguiente:
“Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que
merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal
hizo”. En ese momento crucial, él era el único que discernía la perfección de
Jesús, y le rogó:
“Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”.
La respuesta fue inmediata y la promesa segura:
“Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Habiendo reconocido su culpabilidad, el
malhechor, condenado por los hombres, fue absuelto por Dios. Y lo fue porque
Jesús estaba a punto de expiar sus culpas ante Dios. Recibió la seguridad de una
salvación personal en la presencia del Salvador mismo. Es un maravilloso porvenir
que compartirán todos los que hayan puesto su confianza en
Cristo.
Jesús es el Salvador de vidas arruinadas. No nos desesperemos a causa del
mal que hemos cometido. Jesús es igual de poderoso que ayer para salvar. Él
conoció la humillación más grande, el más profundo rebajamiento, la vergonzosa
muerte en la cruz, a fin de darnos a conocer el amor de su Padre, ¡por la
eternidad!
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