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Unidos en un solo
cuerpo:
Diversidad en la unidad
De la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los
miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en
Cristo, y todos miembros los unos de los otros (Romanos
12:4-5). Otros pasajes, como 1 Corintios 12 y Efesios 4, subrayan la
misma
verdad.
De ella Pedro extrae la siguiente conclusión práctica:
Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos
administradores de la multiforme gracia de Dios
(1 Pedro 4:10).
Notemos en estos pasajes la diversidad de los dones: todos hemos recibido
algún don y somos invitados a utilizarlo los unos para con los otros, conscientes
de la gracia de Dios que nos ha sido dada. Pero también es fundamental que uno
piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada
uno (Romanos
12:3), conforme a la regla que Dios nos ha dado por medida (2 Corintios
10:13).
Constituye un peligro, por un complejo de inferioridad
(1 Corintios 12:15-17), no aprovechar para el bien de los demás algún don de
gracia, o, por el contrario, ejercitarlo creyéndose superior a los demás,
diciéndoles o pensando:
No te necesito. Al contrario, que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que
los miembros todos se preocupen los unos por los otros
(1 Corintios 12:21-25).
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