| |
Una Salvación tan Grande
para ESCUCHAR ...haga
clic aquí...
Verdaderamente hay un conflicto
entre el Dios santo, justo, y el hombre pecador. El primero no puede
recibir al segundo. El profeta
Isaías dijo: “Vuestras
iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro
Dios” (59:2).
A Dios le produce horror el pecado, pero ama al pecador. Ama a todos los
seres humanos, y éstos le devuelven mal por bien. Cuando Jesús vino a
esta tierra tuvo que constatar:
“Han aborrecido a mí y a mi
Padre”
(Juan 15:24). Entonces
alguien puede pensar: –Si Dios es amor, basta que perdone nuestros
pecados y la separación ya no existirá. Pero si bien es cierto que Dios
es amor, también es santo y justo. Por ser santo no puede soportar el
pecado en su presencia, y por ser justo debe condenarlo. Nadie puede
aislar un atributo de Dios y desechar los demás.
Pero he aquí algo maravilloso: Dios supo mantener todos sus atributos y
salvar al pecador.
“No hay más Dios que yo; Dios
justo y Salvador; ningún otro fuera de mí” (Isaías
45:21). ¿Cómo pudo producirse
semejante milagro? El Dios de amor entregó a su Hijo por nosotros.
Jesucristo, que no tenía pecado, tomó nuestro lugar y se ofreció a sí
mismo en sacrificio para salvarnos. El Dios justo lo hirió porque
cargaba con nuestros pecados. El Dios santo sólo halló perfección en él.
La obra fue perfecta y Dios, satisfecho en todos sus atributos, resucitó
a su
Amado.
Jesús es nuestro Salvador, mas es necesario creer en él para recibir
“una salvación tan
grande”.
para COMENTARIOS ...haga
clic aquí...
|
|