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La oración
el
Devocional Hablado
Cuando oramos, hablamos con Dios. La exhortación a perseverar en la oración
significa, pues, vivir en constante relación con nuestro Señor en el cielo. De
esa manera también expresamos nuestra dependencia de él. Cuando perseveramos en
oración es como si dijéramos: No podemos ni queremos vivir sin
ti.
Como en todo, el Señor Jesús es un perfecto ejemplo en cuanto a la
actitud que debemos tomar en la oración. Por ejemplo, lo vemos cuando estuvo en
Getsemaní poco antes de sufrir los malos tratos y la crucifixión: –Tenía un lugar
adonde solía ir para orar:
“Se fue, como solía, al monte de los Olivos”: –Oraba solo: “Se apartó de
ellos a distancia como de un tiro de
piedra”: –Manifestaba su dependencia al ponerse “de rodillas”: –Oraba en alta
voz:
“Oró, diciendo”: –Se dirigía a Dios, su Padre: “Padre, si quieres, pasa de mí
esta
copa”: –Conocía la voluntad de Dios y deseaba cumplirla: “No se haga mi
voluntad, sino la
tuya”: –Oraba con insistencia, sin desfallecer: “Estando en agonía, oraba más
intensamente” (Lucas 22:39-44). ¡Qué lección nos da nuestro Maestro!
Una oración que complace a Dios siempre está asociada al agradecimiento.
Al formular nuestras peticiones, ya podemos acompañarlas de nuestro
agradecimiento, porque sabemos que el Señor nos oirá y responderá según le
parezca bien para nosotros.
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