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En Cristo
Antes de dejar a sus discípulos, el Señor Jesús les anunció la inminente venida
del Espíritu Santo. Éste, pues, inspiró a los autores de las epístolas a escribir
lo que Jesús les había anunciado cuando ellos todavía no podían captar su sentido
(Juan 16:12).
Dios nos bendijo en Cristo, nos escogió en él. No sólo perdonó nuestros
delitos y nos justificó, sino que también
nos hizo aceptos en el Amado (Efesios 1:6).
En Levítico 1 a 7, el sacrificio por el pecado tenía como finalidad el
ser perdonado. El sacrificio de prosperidad o de paz conducía a la comunión con
Dios. El israelita ofrecía el holocausto, sacrificio enteramente para Dios, no
con el fin de ser perdonado, sino para ser
acepto (Levítico 1:3, V.M.)
Si alguno está en Cristo, es una nueva criatura (o creación)…
todo se ha hecho nuevo. Y todas las cosas son de Dios (2 Corintios 5:17-18,
V.M.) Ello conduce a la conclusión de
Romanos 8:1: Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en
Cristo Jesús. En Juan 15 el Señor mismo considera el lado práctico:
El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto (Juan
15:5).
También hay otra bendición para el creyente: al final de su vida, duerme
en Cristo (1 Corintios 15:18).
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