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Liberado del opio (1)
el
Devocional Hablado
«Aun cuando deba morir, nunca más tocaré el opio. Dios me ayudará». Así hablaba
Lungh Singh, un creyente de Laos, a los habitantes de su aldea. Ellos sabían que
Singh, de 45 años de edad, había estado bajo la dependencia del opio desde su
infancia, y no creían que podría ser liberado. Pero Singh acababa de conocer a
Jesucristo y confiaba totalmente en él.
La lucha era muy dura. Todo su cuerpo reclamaba imperativamente la droga.
Los calambres en el estómago acompañados de dolores oculares se hacían
incesantes, pero Singh resistía. Varios creyentes lo acompañaban para sostenerle
y orar con él.
Una noche los dolores llegaron a ser tan insoportables que Singh perdió
el conocimiento. Los creyentes que lo rodeaban no sabían qué pensar, pero
conocían la promesa: “Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que
podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida” (1
Corintios 10:13).
Singh permaneció así largas horas, tendido como muerto en el piso, pero
de repente lanzó un gemido, empezó a respirar más regularmente y cayó en un
profundo sueño. Cuando se despertó al día siguiente por la tarde, los calambres
eran mucho menos dolorosos. Así fue como Singh encontró la liberación de su
terrible adicción, gracias al poder Vencedor, Jesucristo.
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