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Un reloj sin relojero
El incrédulo niega la existencia de Dios, diciendo: –Si Dios existe, ¿cómo
permite que haya tantos sufrimientos, males e injusticias en la tierra?
Si el hombre, criatura de Dios, ofendió a su Creador, se rebeló contra su
autoridad, abandonó su posición de dependencia, se separó de Él, única fuente de
su felicidad, entonces, ¿es de extrañar que, como consecuencia, esté sujeto al
mal y al sufrimiento? ¿Es ésta una razón para cuestionar la existencia de Dios?
Finalmente, si Dios ofrece al hombre culpable el medio para salir de su miseria
moral y recuperar la felicidad, esto ya es una prueba más que suficiente de que
él no quiere que el hombre
sufra.
¿Es culpa de Dios si el hombre no lo acepta? ¿Puede la existencia del mal
ser una prueba de la inexistencia de Dios? Es obvio que no.
Otro argumento de mala fe dice: «Muéstreme a Dios y creeré en él». Dios
es Espíritu, por eso usted no lo puede ver, pero ¿no se reveló en sus obras?
¿Necesito ver al relojero para estar seguro de que el reloj que tengo en mi
muñeca fue fabricado por él?
Un notorio incrédulo lo reconoció en uno de sus textos, en el que
expresa: «El universo me molesta y no puedo pensar que ese reloj existe y que no
haya un relojero».
El autor del Salmo 19 dice con admiración:
“Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus
manos”
(v. 1).
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