| |
El Hijo
Mayor
para ESCUCHAR ...haga
clic aquí...
El hermano mayor del hijo
pródigo (Lucas 15:25-32) permaneció al servicio de su padre
durante la ausencia de su hermano menor. Un día, al volver del campo,
oyó la música y las danzas. ¿Iba a regocijarse por el regreso de su
hermano como lo hacía su padre? No, prefirió permanecer fuera. Estaba
enojado. Le molestaba que se perdonara al culpable. Su padre salió y le
rogó que viniera a alegrarse con los demás, pero sólo recibió reproches
y quejas.
¿Por qué semejante actitud? En
realidad este hermano mayor quería, tanto como su hermano, gozar de sus
bienes con sus amigos, sin su padre (v. 29, final). Su
comportamiento ilustra un hecho solemne: a pesar de una vida
aparentemente correcta a los ojos de nuestros semejantes, podemos ser
mucho más cerrados al amor de Dios que los que han conocido las amargas
consecuencias del pecado. Porque lo que finalmente nos cierra el acceso
a Dios es nuestro orgullo. “Por gracia sois salvos” (Efesios
2:8). Naturalmente no nos gusta esto. Queremos presentarnos ante
Dios con nuestros méritos personales.
Pero sólo Dios puede vestirnos
con “el mejor vestido”. Este vestido representa todas las
virtudes de Cristo, las que se atribuyen gratuitamente a aquel que las
recibe creyendo en su Nombre. “No hay otro nombre bajo el cielo, dado
a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).
para COMENTARIOS ...haga
clic aquí...
|
|