| |
Ruptura con el sistema del mundo
Rentabilidad, competitividad y globalización son palabras mayores en el mundo de
los negocios. La desenfrenada actividad, que se juzga inevitable en el clima de
fuerte competencia, no deja lugar a la reflexión juiciosa y respetuosa de todos.
Ciertamente, este afán perjudica los valores fundamentales. Pero no importa
–parecen decir muchos–, hay que ir en el sentido de la historia.
¿Es posible reaccionar? Sí, pero no queriendo cambiar el sistema del
mundo, sino cambiando uno mismo. Ante todo, la Biblia no da una solución general,
sino una individual, la que de hecho es una ruptura con las ideas
recibidas.
En lugar de calcar su vida de las modas del día, el hombre debe dar
prioridad a la búsqueda de la verdad, una verdad que no puede venir de él. Es,
pues, necesariamente revelada, porque Dios habló y debemos esforzarnos en su
gracia para captar su mensaje. Es un deber imperativo. ¿Cómo? Escuchando su
Revelación, la Palabra recibida con sumisión y oración.
Entonces la Palabra, al obrar en el corazón, produce esa ruptura llamada
conversión. Esa media vuelta nos conduce a Jesucristo. Libera al creyente de la
manera de ver del mundo y le da paz, a pesar del mal. Y esta relación vivida con
el Señor guardará al creyente que está en medio de ese mundo
(Juan 17:14-15).
|
|